Ciudadanos y UPyD
son dos partidos políticos españoles que se caracterizan por un
discurso liberal-progresista, haciendo hincapié en los derechos
civiles. Se podría
decir que ambos partidos son continuistas del liberalismo progresista
español, con base nacionalista
liberal (no confundir con el nacionalismo
etnicista). De ahí su enfoque para la defensa de los derechos
individuales, la pluralidad local y estatal, y contra las
imposiciones etnicistas de algunos gobiernos regionales (e.g.
inmersión lingüística monolingüe obligatoria, regiones con
“derechos” por encima de los ciudadanos, agravios fiscales,
etc.). La denuncia que pueden hacer contra los nacionalismos
periféricos etnicistas como e.g. el catalán o el vasco, lo podrían
firmar Manuel Azaña, José Ortega y Gasset, o Clara Campoamor, por
citar personas importantes de ese movimiento durante el primer tercio
del siglo XX.
El nacimiento de los
dos fue prácticamente simultáneo, Ciudadanos en el 2006, y UPyD en
el 2007. Los motivos fundacionales de ambos son, en mi opinión,
prácticamente idénticos, como su fuente ideológica y sus
objetivos. Si tuviese que indicar la principal diferencia entre
ambos, apuntaría a la organización como partido. Supongo que por
eso llevan años intentando fusionarse. La evolución de uno y otro
ha sido diferente. C's ha operado hasta hace poco sólo en Cataluña,
donde UpyD no ha prosperado, pues el votante medio que podría votar
a UPyD, vota a C's. Por dos motivos, uno, porque fueron los primeros,
y otro, porque al no conseguir UPyD masa crítica suficiente en
Cataluña, eso significaría tirar el voto. En el resto de España
UPyD no tuvo competencia, hasta ahora. Supongo que por eso durante
estos años ambos partidos han estado creciendo prácticamente sin
competencia en sus respectivas zonas, por lo que la fusión no fue
una prioridad.
Tras las elecciones
europeas de mayo de este año, y con Podemos (partido de extrema
izquierda) subiendo como la espuma por el desencanto y la rabia de la
gente por la impunidad de los corruptos que se ríen en la cara del
ciudadano, es cuando aparece la urgencia. Los cargos y militantes con
más luces de ambos partidos, viendo la situación de poder perder el
voto de castigo a PP y PSOE, hacen presión para poder llegar a una
masa crítica suficiente que pueda obtener representación en el
máximo número de provincias. Esa presión estuvo ejecutada de
manera torpe, y fue censurada de manera brutal en algunos casos. De
manera que se llega a la negociación con las directivas medio
enfadadas, bajo la presión de “tenemos que dialogar porque se
espera que dialoguemos, y si no, vamos a quedar muy mal”.
Planteada la
situación, ¿qué pasó realmente? Lo desconozco. Lo que sí sé es
la sensación que me llegó como votante, quedando decepcionado
por ambos partidos.
¿Qué puede estar
pasando en UPyD? A mí Rosa Díez me parece marimandona, narcisista,
engreída, e incluso, cursi. También tiene talento y una oratoria
excelente, sino sería para calificarla de chula y petarda. En UPyD
también tienen obsesión con las métricas, tanta, que parecen más
empeñados en salir bien en la foto objetivable, que en el desempeño que
realmente importa (como el que pone un motor de mucha potencia en un
coche que es incapaz de ir ni siquiera a la mitad de velocidad de ese motor que luce tan bien en las estadísticas). En
mi opinión, todo el rollo macabeo perfeccionista no es más que
proyección psicológica de la señora Rosa en el partido. De ahí
que los dirigentes, pese a ser su inmensa mayoría gente preparada y
competente, seleccionados principalmente a su imagen y semejanza, parezcan incapaces de reconocer errores, salvándose
quizá Toni Cantó, que es de lo más razonable que en mi opinión
tiene UPyD como cabeza visible. De lo anterior, pactar con UPyD me parece muy complicado: sería como intentar querer igualarse a Cleopatra y su
séquito de quijotes encantados de conocerse. "Impusipla".
¿Y qué pasa en
C's? Según el discurso interno, es un partido dinámico, moderno,
con gente muy competente, guapa, donde no impera una dirección
personalista. Vamos, que UPyD es una peste narcisista, y C's un
conjunto de gente estupenda con ganas de hacer cosas. Qué bien,
¿verdad? Pues no diría yo tanto. Lo de ser un partido dinámico,
con gente competente, guapa, pues sí. Espectacular. Gente
valiosísisma. Pero ojo, también hay mandones, narcisistas,
engreidos, e incluso, cursis. Y una dirección personalista, también.
Y quijotes, pues también.
¿Entonces? ¿Qué
pasa? ¿Que el problema no es que uno sea "superguay" y el otro un nido de sabiondos? La
diferencia, como adelantaba en el tercer párrafo, la veo en la
organización. Me parece evidente que C's tiene una organización más
flexible (“dinámica”), e.g. si fulano conoce a mengano, lo
considera de fiar, pues se “prueba” a ver qué tal, y a la
mínima, pues se le deja espacio para ver cómo evoluciona, con un
enfoque principalmente meritocrático. En UPyD, donde diría que
prima más la proyección perfeccionista y el peloteo a quien tiene
que evaluar cómo de perfecto es el asunto a evaluar de turno, que el
potencial del candidato para hacer sombra al mentor. Eso lo he dicho
para que duela, sí. Tampoco quiere decir que en C's no haya "mamoneos", no tendrían luces si no pusieran un mínimo de cuidado en
el tema de la lealtad.
El revoltijo del
párrafo anterior me lleva a pensar que los estrategas de C's, dado
el estancamiento de UPyD, y que C's crece en intención de voto en
toda España, ven justificación para llevar la voz cantante e
imponer condiciones: “si no os interesa, tiramos solos, y la gente
ya vendrá a nosotros”. Por lo que respecta a UPyD, diría que su
intención pasaba por un intento de asimilar a C's por etapas,
empezando por Cataluña, e imponiendo los procesos internos de UPyD.
Vamos, unos por sentirse crecidos, y otros por creerse todavía los
reyes del mambo.
Unos por otros,
Podemos se lleva el grueso del descontento, mientras los de C's están
ciegos con su crecimiento de cabeza de ratón, y en UPyD están que se
los llevan los demonios por su estancamiento. En mi opinión, se
equivocan tanto los “genios” de C's, como los “genios” de
UPyD. El coste de oportunidad en esta ocasión puede ser tal que suponga que ambos partidos se vayan por el sumidero electoral en el largo plazo. Ahora es el momento
de pensar más en la ciudadanía que en el cuento de la lechera de los dos líderes de turno y sus "listísimos" asesores.
R. Gaab
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